Las organizaciones culturales solamente pueden avanzar en el conocimiento de sus públicos y en la medición del acierto de sus objetivos si planifican y miden. Pero sobre todo, si intentan. Si en función de las evaluaciones rectifican y reajustan; si reorientan, si ponen en práctica lo aprendido. Y si vuelven a planificar y a medir. Un círculo virtuoso.