Hoy nos adentramos en el mundo del crowdsourcing, bueno en realidad más específicamente en el del crowdfunding. La mayoría conocemos, hemos oído hablar, o incluso hemos sido mecenas de algún proyecto financiado a través de esta potente herramienta. El crowdfunding es un sistema que gestiona la microfinanciación de proyectos y cuyo objetivo principal consiste en recaudar un volumen suficiente de recursos económicos para poder hacerlos viables y sostenibles. Multitud de proyectos musicales, editoriales y artísticos se sirven de este medio para su financiación actualmente. Y navegando por la red, nos hemos topado con una plataforma sueca de crowdfunding, que tiene algo singular. crowdculture   Se llama Crowdculture, y en términos generales parece una plataforma de crowdfunding al uso. Los mecenas reciben recompensas al apoyar un proyecto que llega al objetivo económico gracias a las aportaciones para poder llevarse a cabo. Pero su peculiaridad reside en poder financiar puntualmente un proyecto, o en ser un seguidor-mecenas mensual. ¿Por qué? Porque los seguidores mensuales de esta plataforma tienen el poder de decidir sobre una pequeña parte del presupuesto sueco de cultura y asignarlo a algunos proyectos de la plataforma. El dinero proviene de diferentes fondos públicos regionales o locales que optaron por unirse a Crowdculture. Y en cada proyecto se puede ver la división entre el apoyo público y privado gracias a un gráfico. Esta es una iniciativa de Fabel Kommunikation AB, con el apoyo de VINNOVA y la Fundación para la Cultura Innovadora (Suecia). Es interesante como proyectos culturales pequeños, que a priori tendrían dificultades para acceder a grandes presupuestos públicos de cultura, pueden llegar a la financiación pública a través de esta plataforma colaborativa y de manera transparente. Esta experiencia combina una estrategia de implicación de audiencias en la creación, y además una estrategia de participación ciudadana gracias a la asignación de los presupuestos públicos por parte de sus usuarios.